
La gran Ciudad Vinícola: 3.000 años de Cultura del Vino
Jerez nació mirando a los viñedos. Desde los fenicios (que ya elaboraban y comerciaban con vinos) el territorio ha criado caldos singulares que con los siglos alumbraron el sistema de criaderas y soleras, la arquitectura de sus bodegas que caracteriza su urbanismo y un paisaje de albarizas que determinan tanto su economía como su sociedad y su cocina.
Hoy las Denominaciones de Origen Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla junto a Vinagre de Jerez y Brandy de Jerez sostienen un ecosistema agroalimentario y turístico de primer nivel. Jerez no sólo vive del vino: vive con el vino. Se trata de la más antigua de España y sigue modernizando su marco normativo con un Consejo Regulador que tutela un sector pujante. A cierre de 2024, 132 bodegas figuraban inscritas en el Consejo Regulador de las cuales 87 son productoras de vino, 22 de vinagre y 23 de brandy. Además la actividad del Sherry Cask, el tradicional envinado de botas para destilados añade un extra de valor y exporta la marca.
Nuestro Salón Internacional de los Vinos Nobles, Generosos, Licorosos y Dulces Especiales ‘Vinoble’ registró en su pasada edición celebrada en 2024 un total de 10.000 visitas de profesionales y público de 16 países lo que se traduce en una destacada proyección exterior, negocio y reputación para el destino.
Una plataforma única y singular para la promoción de la Capitalidad Española de la Gastronomía.

De la campiña al plato: una despensa que manda
La Campiña de Jerez es mucho más que un paisaje agrícola; es un territorio fértil que se convierte en la alacena natural de la cocina. Sus huertas abastecen de verduras y hortalizas de temporada, legumbres, cereales, quesos elaborados de manera artesanal y carnes de caza que evocan la tradición rural. A ello se suman los productos de matanza, que garantizan la presencia de chacinas y guisos en la mesa, así como la riqueza que aporta el mar, con los pescados y mariscos de la bahía de Cádiz completando esta despensa privilegiada.
De este vínculo directo entre tierra y cocina nace un recetario tan variado como identitario: la berza jerezana, acompañada de su inseparable pringá, los riñones al jerez, con ese toque inconfundible del vino de Jerez, o el exquisito ajo de viña, plato de vendimiadores y campesinos que hoy se eleva a la categoría de alta cocina. Cada elaboración cuenta una historia de proximidad, de respeto al producto y de un modo de vida en el que la naturaleza dicta, con sabiduría, lo que se cocina y se comparte en torno a la mesa.

La cocina gitana de Jerez: origen, memoria y vigencia
La cocina gitana: una tradición de aprovechamiento sabrosa y comunitaria que hoy también se reivindica por los grandes autores de la cocina. La presencia histórica del pueblo gitano en Jerez no solo define su expresión artística; también ha modelado una cocina identitaria nacida en los patios y las casas de vecinos. Emblema de esa tradición es la berza jerezana o gitana, cocido de legumbres, verduras de temporada y ‘pringá; plato que se ennoblece en restaurantes y ventas sin perder su alma popular. En 2025 Jerez ha redoblado este reconocimiento en su programación cultural subrayando el aporte del pueblo gitano a su identidad culinaria.

Alta cocina: Estrellas que brillan en Jerez
La excelencia contemporánea y la creatividad también encuentran su máxima expresión en la gastronomía jerezana. Un sello de innovación y maestría que firman casas como LÚ, Cocina y Alma, distinguida con dos estrellas en la Guía Michelin 2025, donde la cocina de vanguardia dialoga con la tradición en un viaje de sabores y emociones.
A su lado, Mantúa mantiene con brillantez su estrella Michelin, ofreciendo un discurso culinario contemporáneo que combina memoria, producto local con una depurada técnica y un profundo respeto por la identidad de Jerez. Estos y otros templos gastronómicos son la prueba de que el territorio inspira creatividad de alto nivel sin perder la conexión con el producto, el vino y las raíces que lo sostienen.
Cada plato se convierte en un relato que ensambla tradición y modernidad, contribuyendo a consolidar el prestigio internacional de la gastronomía de Jerez.

Tabancos, Peñas y Mostos
Ninguna otra ciudad española cuenta con unos espacios que nacieron como despachos de vino a granel. Hoy los tabancos siguen siendo templos cotidianos donde se maridan tapas, copas y flamenco y son un emblema vivo de nuestra cultura: botas, papel de estraza y Flamenco. Jerez es hoy más que nunca ’la Ciudad de los Tabancos’. Se suman las peñas flamencas de la ciudad, vertebradas en torno a una agenda permanente a lo largo del año.

Campiña de kilómetro 0: una despensa base de la cocina
Jerez se ubica en una comarca que produce cerca de una cuarta parte de la producción agraria provincial, un dato clave para entender por qué el discurso ‘de la viña al plato’ no es un eslogan sino una estructura económica. Una cadena que culmina en nuestro comercio tradicional y en el Mercado Central de Abastos, nuestra ‘Plaza’ con 140 años recién celebrados este 2025: kilómetro 0 de la actividad comercial, socialización y escaparate de los productos de temporada. O en el recién reinaugurado ‘Mercado de Federico Mayo’.

Gastronomía y Flamenco: un maridaje natural
El calendario de eventos integra cocina y compás a lo largo de todo el año. No sólo en los Tabancos y en la Peñas sino también en nuestras fiestas tradicionales:
Fiestas de la Vendimia (con citas gastronómicas, catas, rutas enológicas y espectáculos), la Fiesta de la Bulería (que en 2025 ha rendido homenaje al pueblo gitano) y las Zambombas, declaradas BIC, llenando las plazas y calles mientras se comparten vinos y repostería tradicional como nuestros pestiños.
Es difícil encontrar un destino donde el hecho gastronómico sea tan performativo: comer, beber y compartir flamenco forman parte del mismo rito ciudadano.

Recetario identitario: de jerezanas maneras
El repertorio popular ofrece berza, riñones al jerez, gazpacho, ajo de viña, menudo, pringá, chacinas y productos de la Bahía y Sierra de Cádiz. En dulce, el icónico tocino de cielo -creación jerezana- sigue siendo el postre estrella en restaurantes y pastelerías. Todo ello naturalmente pensado para maridar con fi nos, amontillados, olorosos o palo cortado.
